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Luis Marcos

La Tenada del Común

Genocido forestal

Nuevamente el Equipo de Gobierno del PP en el Ayuntamiento de Burgos anuncia –y desgraciadamente ejecuta- una nueva salvaje agresión a las masas forestales de nuestra ciudad. En esta ocasión son cientos de árboles maduros en La Quinta y el Parque del Castillo los que están pasando a convertirse en despojos madereros ante la indignación popular y la indiferencia de los grupos políticos presentes en el consistorio burgalés.

Al alcalde, Javier Lacalle, solo le preocupa la “alarma ciudadana”, por lo cual comunica que son árboles o enfermos o peligrosos, que serán sustituidos por muchos más árboles autóctonos. Y que todos calladitos.

La realidad, como ha denunciado en solitario el Partido Castellano (PCAS), es que los gobernantes del PP en Burgos están realizando una bárbara política de gestión forestal en los parques, jardines y masas forestales del término municipal, que ha supuesto desde 2011 (año de la toma de posesión de Javier Lacalle como alcalde) la eliminación de más de 10.000 árboles maduros en la ciudad, especialmente en el parque urbano de Fuentes Blancas.

A ello se añaden las talas de ejemplares maduros que actualmente está desarrollando el Ayuntamiento en el Cerro del Castillo y en la Quinta, que está suponiendo la eliminación de cientos de árboles maduros más.

Estas medidas, que implican la casi completa deforestación de amplias zonas arbóreas de la ciudad, eliminan ejemplares maduros y masa forestal consolidada, constituyendo intervenciones de altísimo impacto ambiental y visual que generará un daño ecológico y del paisaje urbano de primera magnitud en ecosistemas valiosísimos, que albergan numerosas asociaciones de especies vegetales de alto valor y una gran riqueza de aves, pequeños mamíferos e insectos.

Son áreas, además, que constituyen los principales pulmones verdes de la ciudad, y las zonas preferidas por los burgaleses para su esparcimiento. Todavía recordamos que en las talas de Fuentes Blancas, con protección ambiental por parte del Plan General de Ordenación Urbana, se eliminaron numerosos ejemplares de la “Anemone Ranunculoides”, especie de flora protegida, de atención preferente en Castilla y León, y que ha quedado irremediablemente dañada. O que en las actuaciones de Fuentes Blancas, La Quinta y el Castillo se están haciendo desaparecer cientos de ejemplares de pájaros, ardillas y otros elementos faunísticos de alto valor.

Estas intervenciones se realizan habitualmente con maquinaria pesada, cortas a matarrasa y elevados impactos sobre el suelo y el entorno, provocando la desaparición de otras especies vegetales y de muchas aves y pequeños mamíferos,  generando profundas alteraciones del suelo, degradación edáfica, daños irreparables a la fauna terrestre y aérea, y la desaparición de la práctica totalidad del resto de la flora de la zona afectada.

Estas intervenciones son absolutamente desproporcionadas, de elevadísimo coste económico y han supuesto que en el tiempo en que Javier Lacalle lleva de alcalde se han eliminado más de 10.000 árboles, maduros, y de gran valor, tanto por su porte singular, como por la masa forestal que han articulado, de los cuales, más del 95% se encontraban en perfecto estado, como se aprecia en los cortes de los tocones, y podían haberse mantenido con plena garantía de seguridad por varias décadas más, acompañadas además por repoblaciones masivas, muchos de cuyos ejemplares no son viables.

Nuestros parques y masas forestales reclaman un giro radical en la gestión de nuestros jardines de Burgos, que apueste por el control de cada espacio, con intervenciones selectivas y de bajo impacto, que elimine uno a uno los árboles dañados, secos o que amenacen con caer, mucho más compatible con la preservación del medio ambiente, con el paisaje urbano y con el respeto que los burgaleses tienen por sus espacios arbóreos.

No se puede tratar a nuestros parques como si de meras explotaciones forestales se tratara, sino que deben ser cuidadas con el mimo y el cariño, continuado y diario, del hortelano y del jardinero.

No puedo acabar esta aportación a ‘La Tenada del Común’ sin reprobar enérgicamente la “manipulación tóxica” presentes en las declaraciones de los responsables de estos genocidios forestales, que afirman que estas actuaciones cuentan con el consenso del Consejo Sectorial de Medio Ambiente, lo cual no es cierto, pues, aunque el Consejo es informado de estas intervenciones, en el mismo son numerosas las voces críticas a las mismas y nunca se han sometido a votación por sus integrantes, que deben limitarse a darse por enterado de las sucesivas talas, en ocasiones además a posteriori de haberse cometido.

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