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Javier Gil García

Una historia a cuestas

Un certero error

Jordan Bohannon, juega al baloncesto en el equipo de la Universidad de Iowa. Es un anotador con un tiro privilegiado y el pasado febrero, acumulaba una racha de 34 tiros libres anotados de manera consecutiva sin fallo. El siguiente podía ser el número 35 así que Bohannon se concentró, repitió su ritual de lanzamiento y realizó un tiro que se quedó corto enviando el balón justo donde quería: a estrellarse contra el aro. Quedaban más de dos minutos y su equipo ganaba sólo por ocho puntos de diferencia, pero no quiso anotar ese tiro libre porque “la gente grande decide hacer las cosas adecuadas no importa cuando”.

Y es que en los Hawkeyes el récord histórico de tiros libres anotados sin error está en esos 35 lanzamientos. Lo logró Chris Street en 1993, un ala-pívot que nunca llegó a fallar el número 36 porque falleció en accidente de tráfico a mitad de temporada. El pasado mes de febrero, Bohannon decidió que la marca de Street debía seguir llevando su nombre porque “La vida es mucho más grande que el baloncesto”, como publicaría en Twitter después del partido.

Ese balón que un chaval de veinte años rebotó contra el aro llevaba dentro los valores del deporte esos que, lamentablemente, nos suenan a otras épocas (incluso a broma) y no a la competitividad desnortada que sufrimos hoy en día desde un equipo alevín hasta el deporte de élite.

Valores deportivos o, si me permiten, valores humanos. Como saber que el partido sí termina cuando el tiempo se agota. Y que si el equipo contrario es un histórico que siempre ha trabajado desde la base para hacer más grande el deporte que amas, se merece tu aplauso. Aunque te haya ganado en unos dolorosos segundos finales. Generosidad, empatía, reconocimiento, respeto. Todo eso en unos aplausos y en unos vítores: los que se escucharon el domingo pasado tras el partido del San Pablo Burgos contra el Joventut de Badalona.

Periodistas, dirigentes, entrenadores, jugadores… multitud de personas del baloncesto nacional llevan meses lanzando piropos a la afición burgalesa por su apoyo incondicional al equipo. Pero también y especialmente por su actitud: por respetar al contrario, por animar a los aficionados que visitan nuestra ciudad al final de cada encuentro, por dejarse la garganta cantando el himno a Burgos aunque la megafonía suba los decibelios para taparlo…

No hace falta una campaña publicitaria (por muy genial que fuera) para promocionar que en Burgos sí se sonríe, y mucho. Han sido esas miles de personas, tanto desde el Coliseum como viajando por las canchas de equipos rivales, quienes lo han demostrado a todo el país durante esta temporada. Dar buena imagen de tu ciudad está más allá de logotipos o frases ocurrentes, se consigue con sentimientos y buena gente “caminando sin miedo hacia el miedo del mundo”. Es para sentirse muy orgulloso de tus paisanos/as y seguir pensando que, entre o no entre el balón, “la vida puede ser maravillosa”. ¿A qué sí Andrés?

 

Fotos: hawkeyesports.com y sanpabloburgos.com

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"Nunca estás jodido verdaderamente mientras tengas una historia a cuestas y alguien a quien contársela" (Alessandro Baricco)

Sobre el autor

Cuentero, gestor y agitador cultural, dicen que poeta. No vivo del cuento pero sí para el cuento.Creo en los Reyes Magos y en las estrellas de mar. De mayor quiero ser Mario Benedetti. Y Gloria Fuertes.

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